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Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 11 de junio de 2008
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: The Limits of Space Travel

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.


Volumen 4 > La vida en el universo > Capítulo 3

“No debéis ver las estrellas y el espacio como un refugio, sino como una representación de la vida a una mayor escala.”

Como se ha indicado previamente, el viaje en el espacio es relativamente lento. Y el viaje interdimensional ha probado ser desastroso para la mayoría de las razas que lo han intentado. Aunque el viaje en el espacio es extremadamente rápido en comparación con vuestros estándares y vuestro propio grado de desarrollo tecnológico, aun así moverse de un sitio a otro es muy difícil y requiere mucho tiempo. Como los viajes y el comercio están muy restringidos en las regiones muy desarrolladas del universo —allí donde existe una gran concentración de naciones avanzadas—, el movimiento de un lugar a otro queda frenado y restringido. Bajo esta clase de circunstancias uno no puede ir a donde quiera sin violar los territorios de otros o las reglas que rigen los viajes y el comercio.

Ir de un extremo a otro de la galaxia simplemente está fuera de cuestión. Pensar que este pudiera ser el caso es una fantasía. Viajar a través de las dimensiones ha demostrado ser tan arriesgado que hay muy pocas razas en el universo que siquiera lo intenten en este momento, pues los que entran por estos umbrales nunca retornan, nunca se conoce la suerte que han corrido y no hay modo de encontrarles y aprender sobre lo que les ocurrió. La dimensionalidad del espacio es tan completa y las fronteras entre las dimensiones son tan considerables, que explorar esta clase de cosas ha demostrado ser abrumadoramente difícil. Incluso cuando se ha tenido éxito, las razas han emergido en territorios de otras razas, o han entrado en ambientes físicos hostiles, o nunca han sido capaces de encontrar su camino de vuelta.

La galaxia en conjunto es desconocida. Solo se han cartografiado regiones dentro de ella. Solo se han cartografiado regiones donde existe mucho comercio, mucho movimiento y muchas naciones tecnológicas. Más allá de estas regiones existen territorios inexplorados, a veces inmensamente grandes, donde cualquier viajero podría perderse al no tener puntos de referencia conocidos.

Las naves que viajan usan combustible. El combustible tiene sus límites. Incluso los combustibles que se derivan de la energía solar tienen sus límites. Incluso el combustible que se deriva del poder nuclear tiene sus límites. Si alguien va demasiado lejos, no podrá retornar. Si la exploración le lleva a demasiada distancia, no podrá retornar. Si entra en una región inexplorada, afrontará peligros fisiológicos y la posibilidad de entrar en el territorio de otros que podrían demostrar ser hostiles a su presencia. Con toda probabilidad, uno se perdería en los territorios sin cartografiar, tal y como muchos viajeros se han perdido.

Extender el alcance de la nación propia también es muy difícil, porque cualquier establecimiento que se haga muy lejos de casa ha de ser afianzado. Incluso si se posiciona en un ambiente relativamente habitable tanto desde un punto de vista fisiológico como biológico, afianzar establecimientos en el extranjero es muy difícil y requiere una tremenda cantidad de viajes y recursos. Las colonias mineras distantes son muy vulnerables a la piratería. Son muy vulnerables al deterioro. Deben ser apoyadas con mucho esfuerzo, incluso si los recursos que están descubriendo prueban ser de inmenso valor. Como resultado, la mayoría de las naciones viajeras permanecen bastante cerca de casa, valiéndose del comercio para obtener recursos distantes y usando el comercio local para obtener lo que necesitan.

Naturalmente, los seres humanos, con su maravillosa imaginación, evocan todo tipo de métodos maravillosos para viajar por el universo casi sin esfuerzo, usando energía que es de algún modo derivada de la física y que puede sostener viajes ilimitados, incluso colapsando el tiempo y el espacio. Pero los que viven en el universo real han tenido que afrontar los límites de la tecnología. En algunos casos estos límites son bastante severos.

Generalmente, las razas viajeras crean sus propias fuentes de alimento, pero incluso esto requiere una aportación de recursos. Todo el mundo en el reino fisiológico debe todavía comer y asimilar energía de una forma u otra. Las razas deben usar energía y obtener los recursos necesarios para producir esa energía. Deben apoyarse en la tecnología, la cual debe reforzarse y sostenerse. Si viajan muy lejos de su hogar planetario o de su base de operaciones, enfrentarán una tremenda cantidad de dificultades logísticas.

En áreas del espacio donde no hay grandes concentraciones de naciones avanzadas, existen tremendas dificultades con la piratería. Existen tremendas dificultades en caso de perderse o de quedar sujeto a influencias o respuestas locales hostiles a la presencia propia. Hay regiones del espacio que simplemente se consideran demasiado peligrosas para visitarse, debido a estas razones. Hasta en áreas parcialmente habitadas donde se han establecido rutas y coordenadas para los viajes, existen peligros extremos —incluso en esos casos—. Con el correr del tiempo, las naciones e incluso los pequeños imperios establecen una estabilidad que mantienen y sustentan con su propia base de recursos e influencia.

No hay ningún gran imperio gobernando la galaxia. Eso es una completa fantasía. Hay poderes locales muy fuertes y también asociaciones de poder, establecidas a menudo mediante uniones comerciales o bien mediante cuerpos gobernantes que supervisan las rutas comerciales. Pero los imperios inmensos gobernando regiones vastas simplemente no funcionan, porque con el tiempo no hay modo de mantener el control y existen demasiados desafíos capaces de trastornar una estructura de ese tamaño. Pero hay imperios que contienen docenas de planetas, sistemas estelares y demás. Esto se considera bastante grande, particularmente en vuestro entorno local.

En el universo, quien extiende su influencia debe controlar y sostener esa influencia. Debe sostenerla con tecnología. Debe sostenerla con recursos. Y debe sostenerla con el constante esfuerzo que supone mantener establecimientos en el extranjero. Más allá de cierto punto, mantener y sostener esto prueba ser demasiado difícil y drenante para una nación, e incluso para un grupo de naciones.

Como resultado, hay grandes regiones en la galaxia que no han sido exploradas y que raramente han recibido alguna visita. Aunque hay razas viviendo allí, estas tienden a ser no tecnológicas. Y si son tecnológicas, tienden a ser muy limitadas en su alcance. Incapaces de comerciar o de obtener tecnología avanzada de otras naciones mediante las vías del negocio y el comercio, estas razas permanecen muy aisladas.

Este es el universo donde vivís, un universo de creaciones magníficas, pero también de tremendas restricciones. La adquisición de recursos supone un problema para todas las naciones que están avanzando. La tecnología requiere recursos. Cuanto mayor es la tecnología, más cuantiosos son los recursos que se requieren. Cuanto mayor es la esfera de influencia, el imperio o la posesión de propiedad, mayor es el requerimiento de recursos.

Las naciones que son forzadas a depender del comercio pierden mucha de su autodeterminación en el proceso. Incapaces ahora de proveerse por sí mismas adecuadamente, para sostenerse deben depender de aprovisionamientos externos y de la influencia política extranjera. Para una nación que busca ser libre y autosuficiente, el problema que supone el comercio y depender de otros es extremadamente grave. Por eso, los tres requerimientos fundamentales para ser libres y autosuficientes en el universo son la unidad —una población unida—, la autosuficiencia y una extrema discreción.

Si alguien en el universo tiene riqueza, otros la van a querer. Otros querrán quitársela o bien comerciar por ella. Si comercian por ella, intentarán seducirle o convencerle de que ellos pueden ofrecerle algo que realmente necesita, incluso si en realidad no lo necesita. El problema de tener riqueza —ya sea riqueza biológica, tecnología que otros no tienen, la posesión de un mundo estratégico o, como es el caso de la Tierra, un mundo de tremenda diversidad biológica— es que mantener el control es difícil si otros lo saben. Esto se vuelve imposible si uno depende de otros para conseguir sus recursos fundamentales.

Donde hay comercio, hay influencia. La extensión de la influencia en la Comunidad Mayor ha alcanzado grados muy altos de sofisticación y potencia. Para una joven raza emergente como la humanidad, la Comunidad Mayor representa un entorno muy arriesgado. La riqueza de vuestro mundo, de la cual os habéis beneficiado durante tanto tiempo y os beneficiáis en la actualidad, os hace ser más vulnerables ante intereses e influencias externos. Y esto os pone en una situación de tremendo peligro, porque influenciar a la humanidad es muy fácil según los estándares de la Comunidad Mayor.

Por tanto, vuestras expectativas comerciales deben ser contenidas por la realidad misma. Vosotros podréis viajar libremente dentro de este sistema solar, siempre y cuando no intentéis descubrir los establecimientos extranjeros que otros tienen aquí. Pero si os movéis más allá de este sistema solar estaréis entrando en un mayor escenario de vida inteligente, donde los territorios y las rutas de viaje se han establecido desde hace mucho tiempo. No podréis ir a donde queráis, ni visitar lo que queráis ni tomar lo que queráis. La idea de que la humanidad saldrá fuera y explorará un universo vacío en busca de recursos es del todo falsa, y realmente representa una suposición muy peligrosa, incluso fatal.

Mientras seáis débiles y no tengáis poder, otros no intentarán defenderse de vosotros. Pero si os volvéis agresivos y ambiciosos encontraréis tremendos problemas. Porque en el entorno espacial en el que existe vuestro mundo hay contratos y acuerdos que vienen de antiguo y vosotros no podréis cambiarlos. En caso de violarlos, tendríais que hacer frente a toda una serie de oponentes con quienes competir estaría mucho más allá de vuestra habilidad y capacidad.

Por eso, mantener la autosuficiencia en la Tierra es fundamentalmente necesario para preservar la libertad y la autodeterminación de la humanidad. Si podéis impedir intervenciones inapropiadas en el mundo, proveeros adecuadamente, no ser excesivamente codiciosos o ambiciosos y estar satisfechos con el esplendor de lo que el mundo os provee, entonces podéis tener aquí una gran inmunidad, y otros la respetarán.

Pero si continuáis violando el mundo —destruyendo sus recursos fundamentales, gastando su riqueza, creando mayor inestabilidad y conflicto y llevando a la inestabilidad los sistemas biológicos que sustentan la vida— entonces otros se sentirán obligados a intervenir aquí para salvar el mundo para sí mismos. De hecho, eso es lo que hoy está sucediendo.

Por tanto, no penséis que si agotáis el mundo podréis salir fuera y conseguir cualquier cosa que queráis de otros mundos tan espléndidos como este, pues estos estarán habitados, controlados o supervisados por otros. Y no estáis en posición de organizar un conflicto con otras naciones de vuestra región.

En las regiones muy establecidas y pobladas del espacio la guerra es muy inusual. Sin duda surgen conflictos internos, y hay cambios de liderazgo y administración en diversos mundos, a veces incluso por medios violentos. Pero el conflicto entre mundos que comercian e interactúan entre sí es muy infrecuente.

Tras largos periodos de tiempo, la guerra ha llegado a considerarse mutuamente destructiva y literalmente se impide que ocurra entre las naciones, en especial entre las naciones con poder y recursos importantes en sus regiones. Esto templa las ambiciones y deseos de conquista, pues tales ambiciones demuestran ser perjudiciales para todos los implicados. Si vosotros demostraseis ser ambiciosos, anhelando conquistas, otros se congregarían contra vosotros en tal grado que nunca podríais oponeros a ellos.

La estabilidad aquí es más importante que el avance del imperio propio —la estabilidad y el flujo ininterrumpido de recursos; una especie de status quo, podríais decir, que ha demostrado ser beneficioso durante un largo periodo de tiempo—. Esto es difícil de entender para una raza joven y agresiva como la humanidad. La humanidad es como un adolescente alocado que tiene grandes pasiones, grandes ambiciones y grandes planes, pero que también es imprudente y autodestructivo. La humanidad todavía no ha emergido a un entorno maduro donde no se toleran esas pasiones ni esa imprudencia.

Vosotros vivís en un universo repleto de restricciones. No es un lugar sin límites, donde podéis ser cualquier cosa, hacer cualquier cosa, dañar cualquier cosa, obtener cualquier cosa o conquistar cualquier cosa. Debéis entenderlo. Ni siquiera en una región poco poblada del espacio podríais hacer esto por mucho tiempo.

Vuestros vecinos son poderosos. No querréis luchar contra ellos. Será suficiente con proteger los límites de vuestro mundo de intrusiones inapropiadas —de exploradores de recursos y colectivos económicos, de grupos oportunistas que quieren establecer aquí su influencia y sus negocios—. Proteger vuestros límites será suficientemente difícil. Nadie va a venir a tomar el mundo por la fuerza, a menos que demostréis ser tan agresivos, tan destructivos y tan desestabilizantes para la región local del espacio que os convirtáis en un problema de seguridad demasiado grande para otros mundos.

Sin embargo, esta posibilidad queda lejos en el futuro y la humanidad tiene grandes problemas que enfrentar en casa —problemas que determinarán su capacidad de unirse y de seguir siendo un administrador viable de este mundo—. Tenéis que enfrentar las Grandes Olas de cambio y todo lo que estas requerirán de vuestras naciones y vuestra gente. Tenéis que contrarrestar la Intervención que está ocurriendo hoy en el mundo, la cual está siendo llevada a cabo por exploradores de recursos —por grupos que no tienen buena reputación en esta región del espacio, por aquellos que viajan tratando de sacar partido de todo lo que puedan, de quien sea y lo que sea—. Estos grupos no representan a mundos o poderes establecidos, pues estos poderes no llevan sus asuntos de esta manera.

Aquí podéis ver cómo la humanidad no ha establecido su madurez colectiva y no ha controlado sus tendencias destructivas, sus comportamientos ambiciosos, su avaricia, etc. Aquí podéis ver que sois como un adolescente alocado, pero vivís en un vecindario de adultos establecidos. Aun así, en vuestro universo local existen razas predadoras que tratarán de aprovecharse de vuestra imprudencia y vuestra ingenuidad. Nosotros hablaremos de esto en enseñanzas posteriores.

De momento, debéis llegar a aceptar que existen limitaciones muy serias a lo que la humanidad puede hacer en su universo local. Según crezcáis y os expandáis, si sois capaces de resistir las Grandes Olas de cambio que están ocurriendo en vuestro mundo, tendréis que véroslas con otras razas que han estado establecidas durante mucho tiempo y que han instaurado reglas de interacción, reglas para los viajes y reglas comerciales que ha llevado mucho tiempo consolidar y que son muy fijas.

Tenéis que crecer y haceros responsables, y si podéis debéis mantener tanta autosuficiencia en este mundo como sea posible. Porque si perdéis vuestra autosuficiencia perderéis la promesa y la gran posibilidad de ser una raza libre e independiente. Si os volvéis parte de mayores redes comerciales seréis influenciados por esas redes, y ellas determinarán en un grado muy alto lo que podéis hacer y lo que no. Tendréis que pagar un precio muy alto por participar en el comercio con ellas, porque os influenciarán y en ciertos casos intentarán aprovecharse de vosotros. Vosotros sois un recién llegado —una raza débil e inestable, una raza fácil de persuadir y manipular—. Y hasta las naciones que son muy estables intentarán aprovecharse de razas emergentes débiles como la vuestra, buscando su propio beneficio y estabilidad.

Así es la naturaleza de la vida en la realidad física. Tanto si eres un nativo viviendo en el mundo como si vives en una nación avanzada del universo, la realidad es la misma. Es el mismo problema de competición y supervivencia, de persuasión e influencia. Los rigores y dificultades de la vida manifiesta no terminan con el desarrollo de una tecnología avanzada. De hecho, desarrollar una tecnología avanzada complica la vida, la vuelve en muchos sentidos más difícil y desafiante e invita al interés y la influencia de otros, con los que entonces uno deberá lidiar. Este es un hecho de la vida en todo el universo. Es una realidad de la vida física misma.

Vosotros no querréis hacer alarde de la riqueza que poseéis. No querréis lucirla en la Comunidad Mayor. Tendréis que aprender a ser extremadamente discretos respecto a con quién os relacionáis, la naturaleza de la relación, quién puede visitar vuestro mundo, qué puede hacer aquí y cosas así —cosas todas que ahora no estáis haciendo y que tendréis que hacer en el futuro.

Es parecido a desarrollarse como persona: primero uno es joven e imprudente, pensando que puede ser cualquier cosa, tener cualquier cosa, estar sin control y sin tener que rendir cuentas a nadie. Luego uno entra en un ambiente maduro y comienza a afrontar la clase de límites que allí existen. Encuentra que no todos están interesados en él, que no le gusta a todo el mundo y que no puede hacer lo que le venga en gana. Conseguir cualquier cosa requiere mucha planificación y trabajo. Si uno quiere ser un individuo honesto y feliz, debe limitar ciertos tipos de pasiones y tendencias dentro de sí mismo. Debe tomar conciencia de ciertas seducciones en su entorno que pueden socavar su integridad y debilitarle como persona.

La analogía aquí es muy poderosa y apropiada. Los riesgos que una persona adulta joven enfrenta en el mundo —las seducciones e influencias que enfrentará, las restricciones con las que tendrá que tratar— se asemejan mucho a los que tiene la humanidad en su posición actual en el espacio. Vosotros tendréis que enfrentar limitaciones, seducciones y dificultades. Y aun así, al igual que para una persona joven desarrollarse es necesario e importante y tiene algunas grandes ventajas y oportunidades, desarrollarse como familia humana tiene también grandes ventajas y oportunidades.

Establecer la unidad en este mundo y terminar con los conflictos tribales será para la humanidad un logro inmenso, permitiéndoos dedicar vuestras energías a tareas más productivas y creativas. Siendo una parte de la Comunidad Mayor aprenderéis sabiduría de la Comunidad Mayor, sabiduría que os enriquecerá tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Pues aunque en el universo hay mucha competición y la libertad es rara, hay en él mucha sabiduría. El Nuevo Mensaje para la humanidad está trayéndoos sabiduría de la Comunidad Mayor, de tal manera que podáis entenderla y aplicarla en vuestra propia vida individual.

Al comprender que todas las razas deben buscar recursos, podéis empezar a entender por qué alguien vendría a vuestro mundo. Ellos querrían mejorar su seguridad o bien estarían aquí para adquirir recursos. No hay otra razón para visitar mundos. No penséis que hay mucho turismo en la Comunidad Mayor. Quizá puede haberlo entre naciones que comercian entre sí. [Pero] está el problema de los riesgos biológicos. Uno puede viajar a otro mundo a visitar un museo o algún tipo de rasgo natural de ese mundo, pero como uno es ajeno a ese mundo siempre existe el problema de la contaminación biológica. Y este problema no ha sido resuelto universalmente. Entre naciones o mundos que mantienen un contacto regular esto puede ser controlado. Pero para un forastero, entrar en estos dominios le estaría prohibido o muy restringido. Por tanto, podéis entender que cualquiera que venga a vuestro mundo lo hará para mejorar su seguridad o para ganar un acceso presente o futuro a los recursos.

En la Comunidad Mayor estáis tratando con un entorno adulto, donde la necesidad de recursos siempre está presente y resulta extremadamente acuciante. Nadie va a venir a este mundo de vacaciones. Nadie va a venir a este mundo por un proyecto de ciencias, dirigiendo una clase de estudiantes en una visita de campo. Este mundo es demasiado arriesgado para que cualquier nación extranjera haga eso.

Aquí podéis ver ya hasta qué punto vuestras presunciones y expectativas no están en concordancia con la realidad de la situación; cómo vuestras esperanzas acerca del contacto con la vida extraterrestre en el universo deben apoyarse realmente en una base diferente, y el hecho de que necesitáis establecer un criterio para que este contacto pueda ser realmente beneficioso para todos los implicados.

Por tanto, no debéis mirar a las estrellas como si fueran un lugar para escapar y un entorno maravilloso donde os liberaréis de las dificultades y limitaciones de la vida aquí en la Tierra. No debéis ver las estrellas y el espacio como un refugio, sino como una representación de la vida a una mayor escala. Mucho de lo que enfrentáis aquí en la Tierra lo enfrentaréis también en el espacio, pero a una escala mucho mayor y de maneras más extremas.

Por ejemplo, la falta de libertad que existe en muchas partes del mundo es incluso más extrema en la Comunidad Mayor. La agotadora lucha por los recursos que experimentáis en el mundo, particularmente entre la gente más pobre, es más extrema en la Comunidad Mayor. La necesidad de controlar el comportamiento de las sociedades y los individuos es más extrema en la Comunidad Mayor. Los problemas en el comercio, en los viajes y en las negociaciones son más extremos y difíciles en la Comunidad Mayor. La necesidad de limitar la guerra y el conflicto es más extrema en la Comunidad Mayor. La Comunidad Mayor es una versión mayor de vuestra vida aquí, mayor en todos los sentidos.

El problema que supone mantener la salud física es más extremo en la Comunidad Mayor, donde uno se confrontará con seres que han evolucionado en un entorno biológico completamente diferente o en ambientes estériles. El problema de la contaminación es extremo. Alguien podría venir a este mundo, contraer un virus o un conjunto de virus, llevarlos a casa e infectar a todo su planeta, aniquilando a la mayoría o incluso a toda la población de ese mundo. El problema de la contaminación es realmente así de poderoso. La tecnología médica avanzada no ha eliminado este riesgo.

El cuidado que uno debe poner en su propia vida y en sus asuntos es más extremo en la Comunidad Mayor. El problema de moverse de un lugar a otro es más difícil en la Comunidad Mayor. El problema de interactuar con otros que son diferentes a uno mismo es más extremo en la Comunidad Mayor, porque las diferencias son mucho mayores. El problema de comunicarse con otros es más extremo en la Comunidad Mayor, donde las diferencias de naturaleza, temperamento y apariencia son tan grandes.

Por tanto, no veáis las estrellas como un escape de la vida. No veáis la expectativa de viajar por el espacio como una aventura maravillosa hacia regiones inexploradas y deshabitadas. No penséis que podréis ir a cualquier parte que queráis ni que desarrollaréis con el tiempo una tecnología para viajar rápidamente por todas las dimensiones de la vida, yendo a toda velocidad por el universo como si este fuera vuestro propio vecindario. No penséis que vuestros aparatos os llevarán a cualquier lugar que queráis en un abrir y cerrar de ojos. Nociones como estas son de esperar en razas jóvenes llenas de imaginación y expectativas esperanzadas. Pero estas nociones no encajan con la realidad de la vida tal y como esta ha evolucionado en el transcurso de un periodo mucho más largo de tiempo.

En vuestro universo local hay naciones que han existido durante veinte mil o treinta mil años. Estas naciones han establecido un nivel de conformidad muy estricto. No están interesadas en la innovación social, y en su mayoría no tienen noción alguna de la libertad individual. Vivir en ellas os parecería extremadamente difícil, incluso intolerable.

Las naciones libres son poco frecuentes y muy distintas. Ellas no viajan de un lugar a otro intentando plantar sus banderas en otros mundos. Si se implican en el comercio [inter]planetario, lo hacen en un grado muy limitado. Y no reciben visitantes en sus mundos. Ellas permanecen aisladas y discretas, y vigilan sus fronteras muy cuidadosamente.

Como hemos dicho al comienzo, gran parte de esta revelación será diferente de vuestras ideas y quizá muy decepcionante para vuestras expectativas, hasta el punto de que no queráis aceptar lo que aquí se está presentado. Puede que todavía queráis mantener vuestras esperanzas, vuestros sueños y vuestras fantasías. Pero, desafortunadamente, el universo representa todos los problemas y dificultades de vuestra vida física —los problemas y dificultades de vivir en la separación, en un estado separado, separado de Dios—. Estos problemas existen aquí y en toda la realidad física. Nadie ha podido escapar de ellos por completo. Incluso las razas que han establecido una autosuficiencia muy estable tienen verdaderos problemas en el gobierno y en el trato con fuerzas externas. Y deben estar muy atentas a los encuentros e influencias que podrían recibir de la Comunidad Mayor.

Por tanto, al emerger a una Comunidad Mayor de vida inteligente estáis emergiendo a una vasta y compleja demostración de la vida que requiere, en muchos aspectos, algo similar a lo que se requiere de vosotros aquí en la Tierra. Lo que es diferente es que hay muchos participantes distintos que son muy diferentes entre sí y muy diferentes de vosotros. Y la complejidad de las relaciones y el comercio es grande y requiere tremenda sofisticación, gran cuidado y mucha atención. Pero las posibilidades para el mundo propio pueden ser significativas, si uno procede sin agresión ni ambición y si reconoce que en el universo la libertad y la estabilidad tienen mucho más valor que la conquista o la expansión.

Las civilizaciones y naciones que han sido capaces de sobrevivir al transcurso del tiempo han llegado a estas conclusiones. Los que buscan expandirse y conquistar se han encontrado al final destruidos o tomados por otros, porque su comportamiento no pudo sostenerse en un ambiente de la Comunidad Mayor, donde hay muchas razas buscando mantener la estabilidad y la seguridad.

En el universo, las mayores amenazas para las naciones —incluso para las más establecidas— son la pérdida de recursos, la contaminación biológica y el colapso medioambiental. Estas tres cosas influyen más que ningún otro factor en el comportamiento de las naciones estables y evolucionadas. Mientras que la guerra y el conflicto son poco habituales en muchas regiones del espacio, la competición y la influencia abundan. Y esto amenaza la soberanía de las naciones y su acceso a los recursos necesarios.

Por tanto, lo que preocupa a las naciones establecidas de vuestro vecindario en el espacio es diferente de lo que preocupa a las naciones de la Tierra, las cuales están centradas en el crecimiento y la expansión en un mundo de recursos en declive. Vuestras circunstancias os requerirán madurar o fracasar. La estabilidad y la seguridad serán cada vez más el énfasis de vuestra gente, de vuestras naciones y de vuestros líderes. La idea de la conquista será cada vez más peligrosa, destructiva y contraproductiva en vuestros asuntos entre vosotros. Y la necesidad de asegurar vuestros recursos se volverá el énfasis predominante de este siglo y de los tiempos por venir. Este énfasis se vuelve ahora vuestra idea central, porque estáis emergiendo a una Comunidad Mayor y habéis crecido mucho en el mundo.

Sin ser conscientes de ello, os estáis preparando para la Comunidad Mayor. En realidad, al enfrentar un mundo de recursos en declive os estáis preparando para la Comunidad Mayor, donde el problema de asegurar los recursos será continuo y constante y es algo que se experimenta de forma universal. La verdadera libertad, si puede establecerse y mantenerse, requerirá unidad, autosuficiencia y una gran discreción —aquí y en todas partes.