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Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 7 de septiembre de 2009
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Being a Person of the New Message

Escucha el audio original aquí (en inglés):

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Más información sobre este texto


Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.




Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

El Nuevo Mensaje está aquí para dar a la humanidad una promesa y una fuerza mayores. El poder del Conocimiento que Dios ha puesto dentro de cada persona es la gran dotación, una dotación que está esperando a ser descubierta.

La humanidad no ha descubierto todavía sus mayores poderes, su mayor fortaleza, su mayor integridad y su mayor fundamento ético. Todavía gatea como una raza primitiva, movida por la codicia y la avaricia, por el odio y la condena. Todavía es primitiva en lo que prescribe y en aquello a lo que se adhiere. Pero esto no niega el hecho de que la humanidad tiene fuerzas y poderes mayores que aún tiene que descubrir y desarrollar.

El Creador de toda vida ha enviado un Nuevo Mensaje al mundo para preparar a la humanidad para las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo, así como para prepararla para su encuentro con un universo lleno de vida inteligente. Pero esta preparación también requiere que la humanidad reconozca y cultive sus mayores fuerzas y su mayor integridad.

Pero la Humanidad no puede ser enseñada o preparada toda de una vez, porque la instrucción ocurre al nivel del individuo, al nivel de la persona. Las semillas serán sembradas llevando al individuo a la consciencia de sus mayores fuerzas, sus mayores poderes y su mayor integridad. Es ahí donde reside la promesa de la humanidad. Por tanto, no pienses en lo que todas las personas deberían hacer, o de lo contrario siempre acabarás decepcionado y desanimado. Piensa en cambio en lo que tienes ante ti.

Puede que vuestras sociedades y culturas solo quieran que seas un consumidor pacífico, un trabajador pacífico, un miembro del grupo, un seguidor de los valores y prioridades de la cultura. Pero tú tienes una mayor promesa en la vida, una mayor promesa que está asegurada porque es parte de tu naturaleza más profunda. En la cultura, tu naturaleza más profunda es olvidada y pasada por alto, y en algunos casos negada por completo. Pero no puedes negar tu naturaleza más profunda por siempre, ya que esta vive dentro de ti, más allá del alcance de la cultura, de la corrupción, de la manipulación y del engaño. Es por eso que ella es tu mayor fuerza y mantiene para ti tus mayores capacidades, y de hecho tu mayor propósito para venir al mundo.

Lo que antes estaba reservado solo a la élite, al adepto, debe convertirse ahora en una puerta abierta para ti y para otras personas del mundo. Porque el mundo está encarando sus mayores pruebas, sus mayores peligros. La humanidad no está preparada para las Grandes Olas de cambio. La humanidad es ignorante y tonta en sus puntos de vista y en sus actitudes ante la posibilidad de que haya vida inteligente en el universo. Por tanto, la promesa de la humanidad es la promesa del individuo, del despertar de la persona. Es esto lo que dará a la humanidad una mayor fuerza interna y una mayor posibilidad de ejercer verdadera sabiduría frente a un futuro tan incierto e impredecible.

Para que las personas respondan a la Nueva Revelación de Dios, deben reconocer desde el principio que no pueden satisfacerse con los hábitos, las diversiones y los deleites usuales en los que las personas a su alrededor se involucran tan profundamente. Deben darse cuenta de que tienen una necesidad y una responsabilidad mayores en la vida. Esto será demostrado al principio por su sufrimiento y su desánimo con el mundo que les rodea, ya que pierden gradualmente el interés en los juegos y distracciones de las personas a su alrededor porque ahora está emergiendo en ellos una necesidad más profunda.

Si han satisfecho las necesidades del cuerpo mediante alimento, ropa, refugio y seguridad; si han satisfecho las necesidades de la mente mediante la disponibilidad de educación y de oportunidad, entonces la mayor necesidad comenzará a surgir en su interior. Esta es la necesidad del alma, que solo puede ser atendida reconociendo, aceptando y cumpliendo su mayor propósito para venir aquí —el cual es algo que reside enteramente más allá del dominio y del alcance del intelecto—. Tú no puedes descifrarlo, pero puedes y debes experimentarlo. Y aguarda a que lo descubras.

Para ser una persona del Nuevo Mensaje, debes darte cuenta de que la humanidad está adentrándose en una nueva era y en un umbral tremendamente incierto y poderoso. No puedes apoyarte simplemente en las antiguas enseñanzas, prescripciones o profecías para que ahora te guíen a un nuevo futuro. Porque el mundo ha cambiado y está cambiando rápidamente, pero las personas no han cambiado con él y no ven la necesidad de cambiar. La persona del Nuevo Mensaje debe reconocer que se encuentra en el umbral de un cambio monumental en la realidad del mundo, en las condiciones de la vida aquí y en el descubrimiento de que su aislamiento en el universo ha terminado, y jamás volverá.

La presión aquí será grande, pero esta presión tiene un propósito. Te conduce al descubrimiento más profundo que puedas tener jamás en la vida, y es el descubrimiento del poder y la presencia del Conocimiento dentro de ti —una mente más profunda, una mente mayor, una mente que está comprometida y focalizada, una mente que no resulta distraída ni disuadida por el mundo, una mente que es pura e incorrupta, una mente que no ha sido contaminada por el mundo y todos sus alicientes y tragedias.

La Nueva Revelación apela a esto, porque la humanidad debe ganar acceso a sus mayores fuerzas, a sus mayores poderes y a su mayor integridad. Si no lo hace, fracasará frente a las Grandes Olas de cambio y será tomada mediante la astucia y el engaño por fuerzas del universo que están aquí para aprovecharse de una humanidad débil y dividida.

Debido al enorme peligro para la civilización humana y para el bienestar y la libertad de la familia humana, el Creador de toda vida ha enviado un Nuevo Mensaje al mundo, una Revelación tan grande como cualquiera de las Revelaciones que han sido enviadas aquí. Está aquí en una forma pura, sin haber sido corrompida por los gobiernos, sin haber sido contaminada por individuos ambiciosos, sin haber sido ligada a la cultura, a la política y a las intenciones más bajas de la humanidad.

La persona del Nuevo Mensaje comprende que está viviendo en un tiempo de Revelación, un tiempo en el que esta Revelación es muy necesaria, ya que las personas a su alrededor —incluso en posiciones de poder en el gobierno— parecen no responder a las señales del mundo y a la emergencia de un gran cambio.

La capacidad del individuo para someterse a la preparación, para ganar acceso al poder del Conocimiento y seguirlo fielmente —sin intentar controlar o manipular esta mayor inteligencia— supone una oportunidad y un desafío tremendos. Sin embargo, representa la redención para el individuo, porque es mediante el Conocimiento como te reconectas con Dios, redescubres que tienes un mayor propósito en la vida y eres capaz de seguir los pasos de su revelación, una revelación personal.

Aquí comprendes que eres un pionero. Estás haciendo algo nuevo. Estás al comienzo de un gran movimiento, de un gran cambio. Como pionero, tienes que enfrentar la soledad y la falta de reconocimiento de otros. Tienes que construir tu propia fuerza y vincularte estrechamente con otros que están respondiendo a la Revelación.

Aquí comprendes que no tienes una respuesta para el futuro y que no tienes una respuesta para tu vida, porque tus respuestas son las respuestas que la cultura te ha dado. Hasta las respuestas que sientes que has creado son todavía las respuestas que otros han aportado. Pero solo hay una respuesta, y esta es prepararte para un mundo de Grandes Olas. Es preparar tu vida y tu mente para servir a una mayor capacidad. Es someterte a una gran preparación que no inventas por ti mismo, sino que te ha sido dada mediante la Gracia y la Providencia.

Aquí rompes las cadenas de la adicción, la necesidad de aprobación y la adherencia a la cultura y a los dictados de tu nación, para vincularte y unirte con la fuerza y el Poder Mayor que es la Fuente de toda vida en el universo. Tú haces esto con humildad y no te proclamas a ti mismo, porque sabes que el Poder Mayor no es tuyo para poseerlo, usarlo o controlarlo. Pero tienes la bendición de recibirlo y permitirle reformar tu vida y tu dirección, de manera que una realización y satisfacción verdaderas puedan estar disponibles para ti.

Te preparas, entonces, para ser un hombre o una mujer del Conocimiento —no solo para tu propia redención y realización, sino para jugar tu parte en un tiempo de gran transición—. Tú no sabes el significado o la importancia de esto. Tal vez pienses que serás un gran líder, pero muy pocas personas serán grandes líderes. Acabarás jugando un papel que irá tomando aspecto y forma a medida que avances y tus relaciones con otros adquieran mayor claridad y honestidad.

Eres una persona de una Nueva Revelación, y te vuelves alguien desligado y libre del pasado, porque eres el portador de la semilla del futuro. Estás llevando la nave del futuro. No basta con vivir meramente para el momento, porque esto es solo la mitad del significado de la vida. También debes prepararte para el futuro, y solo el Conocimiento dentro de ti sabe lo que será este futuro y cómo puedes prepararte para él con sabiduría, eficacia y seguridad.

El camino es realmente muy simple, pero dado que está más allá del reino del intelecto, las personas pueden tropezar y confundirse mucho con respecto a él, tratando de hacer coincidir la realidad de este camino con sus propias creencias y actitudes actuales. Y, por supuesto, tus creencias y actitudes actuales son la creación de la cultura, y a menudo producto del miedo. No tienen nada que ver con la realidad de tu vida mayor. Son solo el residuo del pasado y de una vieja identidad, que todavía llevas y que debes aprender a superar.

Esta superación de la identidad es una cosa totalmente natural. Es como pasar de la adolescencia a la edad adulta. Como un adolescente, tú te identificas con tu edad y tus compatriotas y eres influido por sus valores y sus actividades. Pero cuando te vuelves un adulto, tus prioridades cambian. Buscas cosas que tienen mayor significado y valor, y asumes mayores responsabilidades en la vida. Igual sucede aquí con la superación de la vieja identidad personal. Estás asumiendo mayores responsabilidades, y estás buscando un significado mayor. Las antiguas búsquedas son vistas como vacías e insuficientes para tus necesidades más profundas.

Esto es madurar espiritualmente. Esto es lo que significa continuar cumpliendo la jerarquía de necesidades dentro de ti. Y esto es lo que te reconcilia con el mundo y con los que te enviaron aquí. Es aquí donde encuentras tu mayor satisfacción dentro de tu propia integridad, dentro de la calidad de las relaciones que ahora comenzarán a llegar a ti y con el sentimiento de significado que se hace omnipresente en tu vida.

Lo que antes era fugaz ahora se hace más esencial para tu enfoque. La práctica espiritual no es meramente una forma de liberar el estrés. Se vuelve ahora la fuerza constructora central, el foco central de tus actividades. Aquí traes tu práctica espiritual a todo lo que haces, porque es relevante para todo lo que haces y te asistirá y aportara claridad en todo lo que haces.

Aquí no hay ningún sacrificio real. Simplemente superas cosas que son vistas como vacías o incluso tontas, que antes eran muy importantes para ti. La mayoría de las personas nunca maduran espiritualmente, por lo que permanecen espiritualmente en un estado de infancia o adolescencia. Aunque tengan canas y envejezcan físicamente, ellos realmente nunca crecerán espiritualmente. Pero el proceso de crecimiento es el mismo: la superación de lo viejo, la aparición de lo nuevo, los dolores de crecimiento de volverse una persona más responsable, más eficaz, y la gran oportunidad de experimentar las relaciones al nivel del propósito superior en la vida, que es algo que está en gran medida fuera del alcance de otros que no han experimentado este mayor desarrollo.

Una persona del Nuevo Mensaje se da cuenta de que es parte de algo mayor que está emergiendo. Ella no necesita ver las conclusiones o el resultado, porque estos están más allá de su alcance y más allá del rango de su visión. No es su responsabilidad asegurar un resultado, sino jugar su papel ayudando a mover a la humanidad en una dirección positiva. ¿Y cómo podría la humanidad moverse en una dirección positiva sin la gran ayuda que el Creador de toda vida está proporcionando? Es trágicamente evidente que la humanidad no puede hacer esto por sí misma, o no va a hacerlo, cualquiera que sea el caso.

Las personas rezan a Dios pidiendo ayuda, pidiendo oportunidad, pidiendo liberación, pidiendo escapar del dolor y el sufrimiento, pidiendo la renovación o el rejuvenecimiento. Pero cuando el Mensaje llega en esta gran forma, ellas no pueden verlo, no responden o lo niegan, porque no cumple con sus expectativas o sus creencias anteriores.

Si realmente quieres que Dios te ayude, es mejor que estés listo para cambiar tu vida. Dios te ayudará completamente. Si no estás seguro de querer esto, entonces tal vez deberías retirar tus oraciones y declaraciones.

Las personas del Nuevo Mensaje deben ayudar al Mensajero cuando todavía está en el mundo. La tarea de este último es abrumadora. Está mucho más allá de lo que una persona jamás podría hacer. Ellas deben dar testimonio de esto. Deben representar esto. Deben tener el valor de ser parte de la Revelación y no simplemente sus observadores o su audiencia.

El poder de la Revelación para restaurar a la humanidad y prepararla se basará en las acciones de muchas personas. La Revelación es pura. No está corrupta. Ha sido entregada completamente. El Mensajero no ha perecido con el Mensaje a medio entregar. El Creador de toda vida se aseguró de ello. Todo está en su lugar.

La Revelación habla a una realidad diferente dentro de las personas. No intenta complacer a su intelecto o su orgullo intelectual. No apoya sus prejuicios y su pensamiento incompleto o incorrecto. No está atada por la preferencia o la voluntad humana, y por ello parece notable pero confusa, nueva y diferente, pero de algún modo antigua y atemporal.

La persona del Nuevo Mensaje debe ser parte del Nuevo Mensaje. No puede ser simplemente un consumidor que lo robará y saldrá corriendo y tratará de usarlo para crear riqueza, poder personal o ventaja personal. Como ladrones en la noche, lo robarán y reclamarán para sí su poder, su privilegio y su autoría. Tú verás este intento, sí, porque la humanidad en su conjunto es demasiado corrupta para tratar con algo tan puro, y es por eso que el individuo es el foco y no las masas colectivas de personas.

Es aprendiendo y viviendo el Nuevo Mensaje como las personas serán capaces de transferir y traducir su poder y su sabiduría a sus familias, sus comunidades, sus naciones, sus religiones, a todo —creando un enorme cambio en la percepción humana que ocurrirá casi invisiblemente con el tiempo.

Las personas empezarán a considerar que ellas son los nativos de este mundo y que deben establecer sus propias reglas de interacción respecto a las visitas y la intervención. Por supuesto, es tan obvio. Las personas dirán: “Por supuesto, no podemos dejar que nadie venga aquí a hacer lo que quiera. Y no nos dejaremos convencer por estas fuerzas de que ellas están aquí para salvarnos o rescatarnos.”

Por supuesto. Será de sentido común en ese momento, pero en este momento parece fantástico e imposible. ¿Cómo podría ser? Porque las personas siguen pensando de una manera primitiva. Todavía piensan que están aisladas en el universo. No están pensando en el futuro. No ven que la humanidad ya ha hecho estragos en el mundo hasta el punto de que este apenas será capaz de proveerles en el futuro, creando así las Grandes Olas de cambio.

La promesa está en el individuo, y esto siempre ha sido así. Todas las nuevas revelaciones, todas las nuevas mejoras, innovaciones y grandes pasos en la ciencia, el comercio y la justicia social siempre han sido promovidas por individuos que estaban inspirados y comprometidos con su servicio. Es así como todas las razas en el universo avanzan y tienen promesa.

Porque la persona del Nuevo Mensaje tiene una gran responsabilidad aquí, tal vez mayor que cualquier cosa que alguna vez haya considerado para sí misma. Una parte de ella todavía quiere irse y estar feliz y despreocupada en alguna parte, vivir una especie de vida idílica e irresponsable. Pero en lo profundo de su interior está surgiendo un poder más fuerte, una voz más profunda y un sentido de compromiso y dirección que ahora están volviéndose su marco y su contexto.

Ellas están conectadas con el futuro. Están conectadas a la Comunidad Mayor. Están conectadas a su tiempo y a los grandes tiempos que vendrán. Están empezando a responder como si realmente hubieran sido enviadas al mundo para lograr algo específico en concierto con ciertos individuos. Están comenzando realmente a pensar y sentir como seres inmortales que están aquí para proporcionar un servicio en un entorno temporal y conflictivo.

Pero alcanzar esta consciencia y la fuerza de esta realidad requiere de un compromiso y una preparación tremendas. Tú no puedes estar a medias en este asunto. No puedes ser impaciente o manipulador o ser movido por tus preferencias; de ser así ni siquiera serás capaz de comenzar. Te echarás a un lado en el primer reto u obstáculo, al primer desaliento, al encontrar que las personas a tu alrededor —que creías muy amables y cercanas a ti— realmente no tienen idea o no tienen interés en estos asuntos y se volverán contra ti si te proclamaras.

Aquí te das cuenta de que tienes una opción. O bien seguirás el poder emergente del Conocimiento, a pesar de lo misterioso que pueda ser, o bien te conformarás a las necesidades y preferencias de tu familia o amigos. Muchas personas fracasan en este punto, regresando a la amnesia de la cultura, a la adicción de la cultura, a la manipulación de la cultura. Ellas despiertan brevemente, solo para ser sometidas por el poder del ambiente mental a su alrededor, tirando de ellas hacia atrás —hacia la confusión, hacia la irresponsabilidad, hacia la fantasía.

Ahora debes interesarte en tu propia llamada y desarrollo y en el desarrollo de otros a tu alrededor que puedas conocer, otros que sean capaces de responder a una Nueva Revelación en la vida. Pero no puedes subir esta montaña si estás esperando a los demás. Tú mismo tienes que subir esta montaña, incluso si tus mejores amigos no pueden ir. Harás más por el mundo y por ellos si puedes ascender y hacer este viaje de lo que jamás podrías hacer quedándote atrás y alentándoles.

Hay tanta sabiduría y claridad que ganar en el camino. Mucho de esto no puedes verlo en este momento, pero es lo que te aguarda en tu viaje. Y no puedes aprender estas cosas a menos que hagas este viaje. No puedes aprenderlas como preceptos o como ideas, porque no serías capaz de encarnarlas, seguirlas y demostrarlas.

La persona del Nuevo Mensaje es parte del Nuevo mensaje como un contribuidor, sin tratar de definir su rol o reclamar poderes o posiciones para sí misma. Esto requerirá mucha restricción de tu parte, porque todas estas tendencias están aún dentro de ti —las semillas del mal, las semillas de la avaricia, las semillas del engaño y las semillas del autoengaño están todas ahí—. Muchas de ellas son bastante activas en este momento. Así que tendrás que refrenar estas cosas, recurrir al Conocimiento y pedir la ayuda de otros cuando se hace necesario.

Porque tú no quieres perder esta llamada. Has llegado muy lejos. No quieres fracasar. Ya has ido en gran medida más allá de las obsesiones de la cultura. No quieres fracasar en este propósito, la mayor oportunidad que jamás podrías tener —tú que eres elegido y tienes suerte y eres tan, tan afortunado de estar entre los primeros en recibir un Nuevo Mensaje de Dios.

¿Te das cuenta de lo que tienes ante a ti? ¿Tienes idea? Con tu desprecio de ti mismo, ¿puedes ver lo que está frente a ti? Dios te ha dado una vía, un camino para salir de la jungla, del laberinto sin esperanza de la confusión y el compromiso humanos.

Por tanto, ten coraje. Permanece con tu preparación y tu práctica. Deja que los signos del mundo te digan lo que viene, y deja que los signos dentro de ti moderen tus comportamientos extremos y tus duras críticas —sin menoscabo de la autocorrección que debes poner en práctica en tu pensamiento, tus suposiciones y tu comportamiento—. Un maestro sabio no castiga al estudiante, sino que solo ofrece una firme corrección. Así es como debes ser contigo mismo. Así es como un padre sabio y amoroso se comporta con su joven hijo inocente.

En el desarrollo de una consciencia de la Comunidad Mayor y en el descubrimiento del poder del Conocimiento eres ahora como un niño. Estás en las primeras etapas, y hay un mayor camino ante ti. Finalmente, tú tienes propósito, sentido y dirección. Pero debes permanecer con esto sin ser asaltado por los obstáculos, las distracciones y las viejas ideas y creencias que nublan tu mente, donde pierdes el rastro del camino de la montaña. No te dejes seducir por los hermosos lugares que hay en el camino, porque tienes un destino y un viaje que tomar. Y así es como Dios te redimirá, de una manera que tú mismo nunca podrías hacer.