Libertad


Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 11 de noviembre de 2007
en Boulder, Colorado, Estados Unidos

Texto original: Freedom

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Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.




Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

La necesidad de libertad es central para las personas en todas partes, independientemente de su situación o sus necesidades. Algunas personas necesitan ser libres para alimentarse a sí mismas. Necesitan estar libres de la opresión. Necesitan estar libres de la inseguridad. Necesitan estar libres de la intervención de otros pueblos. Necesitan ser libres para simplemente vivir sus vidas al nivel más fundamental.

Más allá de esto, las personas necesitan la libertad para desarrollar sus verdaderas capacidades, para tener oportunidades, para cultivar sus destrezas, para poder servir a sus comunidades y para mejorar la condición de sus vidas.

Para las personas que han sido capaces de lograr esto o que tienen esa oportunidad, existe un umbral mayor para la libertad: la libertad de encontrar su verdadero propósito para estar en el mundo, para descubrir la Inteligencia más profunda que el Creador de toda vida ha puesto dentro de cada persona; una Inteligencia llamada Conocimiento.

Esta profunda Inteligencia no es como la mente con la que piensas normalmente. Esta no compara. No especula. No juzga. No condena. Funciona de manera completamente diferente a tu intelecto.

Porque el Conocimiento es certero. El Conocimiento es claro. El Conocimiento no tiene miedo. El Conocimiento está libre de la confusión, la ambivalencia y el apego. Su único enfoque real es que encuentres y cumplas tu mayor propósito para venir al mundo.

Así que, la libertad de descubrir el Conocimiento, de aprender del Conocimiento, de experimentar el Conocimiento y luego la libertad de seguir al Conocimiento y de realizar lo que el Conocimiento te da para hacer, es el mayor umbral para la libertad.

Una vez que tú has satisfecho las necesidades y requerimientos básicos para vivir en el mundo, tienes este umbral mayor. El hecho de que la mayoría de las personas no sean conscientes de este umbral y, en realidad, personalmente no lo escojan, genera por sí mismo el mundo que ves y experimentas todos los días, y la condición de las personas en todas partes, sean ricas o pobres, viviendo en sociedades que tienen libertad política y en sociedades que no la tienen.

Para ti, una vez que hayas satisfecho ciertos requerimientos básicos, el verdadero umbral de la libertad esta esperándote. No puedes descubrirlo con tu intelecto. Tus ideas por sí solas no pueden capturarlo. No puedes conceptualizarlo ni comprender su verdadero significado.

Porque el poder y la realidad del Conocimiento y el poder y la realidad de la verdadera Creación de Dios están más allá del alcance del intelecto de cualquier persona. Las cosmologías fabulosas, las enseñanzas metafísicas, las superestructuras de la comprensión idealista no pueden contener la realidad, el poder y el significado del Conocimiento.

Tú ganas acceso al Conocimiento a través de la experiencia, no a través de la idealización. Experimentas la realidad del Conocimiento siguiendo lo que este te trasmite hacer o no hacer. Esto valida su realidad y te prueba, sin ninguna sombra de duda, que no es una creación de tu intelecto.

No es un fantasma. No es una ilusión. Te mostrará que no nace de tus ambiciones, tus deseos, tus preferencias, tus apegos, tus fobias, porque actúa independientemente de todas estas cosas.

Para muchas personas, la verdadera validación de que el Conocimiento es real vendrá cuando ellas tengan la experiencia de saber algo y no querer saber lo que saben. Esta experiencia, que puede ser tan difícil y que las personas evitan, es en sí misma un verdadero campo de pruebas, un tipo esencial de experiencia que hay que tener.

Porque este te demuestra que existe una realidad mayor dentro de ti, y que es inteligente, tiene un propósito y no se deja engañar por lo que a ti te engaña intelectualmente. No está limitado por tus circunstancias biológicas, sociales o políticas. No se rige por las cosas que gobiernan el mundo, las naciones, las tribus o las familias. Tiene una autoridad mayor, una que no puede ser corrompida por nada en el mundo ni en la Comunidad Mayor del mundo, en el universo en el que vives.

Sólo el Conocimiento sabe por qué estás aquí, qué debes hacer, con quién debes encontrarte, adónde debes ir, qué debes elegir y qué debes evitar. Solo el Conocimiento se erige como el barómetro real de la verdad dentro de ti.

Puedes afirmar que tus ideas son verdaderas. Puedes afirmar que tu posición o tus creencias son verdaderas, pero solo el Conocimiento sabe lo que es realmente verdadero. Puedes afirmar que lo que tú crees es lo que sabes, pero si eso no proviene del Conocimiento, entonces es solo una creencia, una suposición, una afirmación, una demanda, una expectativa, una preferencia.

Aquí no hay libertad, porque aquí eres gobernado por tu cultura. Eres gobernado por tu condicionamiento. Eres gobernado por tus miedos y tus deseos, tus adicciones y tus preferencias. Eres un esclavo de otras fuerzas. Incluso los pensamientos en tu mente son difícilmente originales, pues los has adquirido del entorno, de otras personas y del condicionamiento social que has estado recibiendo desde el día en que naciste.

Cuando puedas llegar a entender esto en algún grado, comenzarás a ver que sin el Conocimiento no existe la libertad. Sólo existe una especie de esclavitud. Quizá tengas tus placeres y tus alicientes, pero sigue siendo esclavitud.

Si eres esclavo de tus deseos y de las expectativas de otros, bueno, incluso si vives en el esplendor, eres una especie de esclavo. Eres un siervo. Eres un siervo del mundo. No eres un servidor para el mundo, eres un siervo del mundo. Hay una gran diferencia aquí, por supuesto.

Tus pensamientos, tus sentimientos, tus motivaciones, ¿realmente tienes alguna autoría real sobre ellos? ¿Tienes algún control sobre ellos? ¿Realmente puedes elegir enfrentándote a ellos? ¿O simplemente ellos te gobiernan y tú procuras ajustarlos a tu condición, a tus circunstancias, a tu situación y a tu estado de ánimo?

Los esclavos consienten. Se adaptan. Intentan sacar lo mejor de su situación. Pero siguen siendo esclavos.

Hoy, aún existe el sometimiento físico en el mundo. Todavía hay esclavitud en diferentes partes del mundo: sometimiento físico. Las personas están encerradas. Incluso circunstancialmente, ellas están encerradas. No tienen libertad de movimiento. No pueden cambiar sus circunstancias. No pueden escoger otra dirección. No pueden elegir un trabajo diferente, un entorno diferente.

Y las miras y piensas, bueno, ellas están circunstancialmente sometidas. Eso es por falta de educación, por falta de oportunidades, por falta de libertad política, etc. Eso es cierto, pero esta libertad que tú sientes que les falta, es solo una parte de la imagen.

Pues las personas que tienen estas libertades, pudiendo elegir lo que quieren hacer con su vida en un grado mucho mayor, también están cautivas. Su libertad es sólo una posibilidad. Y el hecho de que esta [libertad] se esté desperdiciando en ellas —que ellas realmente no puedan reclamar su propia dirección interna; que no puedan experimentar la guía que Dios ha puesto dentro de ellas, en el Conocimiento— en cierto modo hace que su situación sea aún más trágica.

Porque ellas tienen la oportunidad de escoger. Tienen la rara, la extremadamente rara, oportunidad de determinar la dirección de su vida; una oportunidad que a lo largo de la historia humana ha sido tan extremadamente rara, que es casi inexistente. Y aquí, en los tiempos modernos, ellas tienen esa oportunidad y no la eligen.

Ellas siguen a la manada. Capitulan ante las promesas de placer, riqueza o comodidad. Ellas, que tienen una libertad que ha sido tan difícil de alcanzar y de mantener a lo largo de la historia —y que es tan rara en el curso de la historia—, la entregan por simples placeres: por ser socialmente aceptables, por ser sexualmente atractivas, por tener una aparente riqueza financiera, por tener orgullo en la comunidad, por presumir, por verse bien para sí mismas y para las demás, por acicalarse para futuras ventajas.

Son estas cosas las que las personas elegirán, pero ¿acaso no es precisamente eso otra forma de esclavitud? En lugar de trabajar como esclavos en los campos, ahora estáis trabajando como esclavos en el castillo. Vuestras circunstancias han cambiado y quizá hayan mejorado en cierto grado, pero vuestro estado mental sigue siendo el mismo. Y la ira y la frustración que esto produce realmente no tiene por dónde salir.

Entonces las personas se vuelven neuróticas. Se vuelven conflictivas. Su comportamiento se vuelve ilógico, irracional. Hacen cosas tontas para dañarse a sí mismas. Destruyen sus logros. Se vuelven adictas a cosas. Buscan desesperadamente el alivio de su situación, de su esclavitud.

Existen muchas adicciones para escoger. Algunas parecen más benignas que otras. Algunas son inmediatamente destructivas y otras son destructivas a largo plazo. Pero todas te impiden hacer una conexión más profunda en tu vida, encontrar la verdadera guía que Dios te ha dado y permitir que esta guía aclare tu situación, que te libere de circunstancias que son dañinas o limitantes, que libere tu mente de sus fijaciones, adicciones y ansiedades, e inicie un camino diferente en la vida, un camino menos transitado. Mientras todos marchan juntos a ninguna parte, tú vas a alguna parte, solo o quizá únicamente con una o dos personas.

Aquí la libertad puede parecer realmente solitaria. No estás haciendo lo que todos están haciendo. No estás creyendo lo que todo el mundo está creyendo. No estás valorando lo que todos valoran porque tus valores, tus creencias y tu enfoque están cambiando, alineándose lentamente con una guía más profunda, una corriente más profunda de tu vida. En lugar de dar tumbos en la superficie del océano, siendo barrido por los enloquecidos vientos del mundo, tú has encontrado una corriente más profunda que reamente te llevará a algún lado.

Pero, para tu consternación, descubres que muchos otros no van: tus viejos amigos, tus hermanos y hermanas, las personas que antes admirabas. Ellas no van allí. Puedes sentirte muy aislado y solitario, y pensar para ti mismo en este punto, «Bueno, esto no me está dando mayor placer. Esto no me está dando un mayor sentido de inclusión en la vida. Estoy más solo. Quiero decir, estoy yendo a otro lado. No sé a dónde voy. Yo voy a otro lugar, y todos los demás están dirigiéndose a donde van, y yo no voy allí».

Pero verás, para encontrar tu camino hacia una vida mayor, no puedes ir dónde van los demás. Tu vida no puede basarse en el consenso. Tus valores no te los puede dictar una cultura indulgente y corrupta. No puedes seguir las expectativas y demandas de otros si vas a seguir lo que Dios te ha dado para seguir.

Tendrás ciertas responsabilidades que tendrás que cumplir. Habrá ciertas obligaciones que tendrás que cumplir, pero básicamente tú estás eligiendo ir por otro camino. Estás escuchando una voz diferente dentro de ti. Y esto requiere que te alejes de todas las voces que te disuadirían de seguir esta voz más profunda, esta voz interior, la voz del Conocimiento.

Dios quiere salvarte, pero primero Dios debe obtener tu atención. Dios debe tener tu creciente lealtad. Dios debe tener tu creciente confianza. Dios no está microgestionando tu vida. Dios te está llamando a salir de circunstancias desesperadas y sin sentido para encontrar una manera de experimentar y reclamar el propósito que te ha traído al mundo, un propósito que ha sido olvidado, que está enterrado profundamente dentro de ti, que el Conocimiento dentro de ti ha preservado para ti.

Aquí, muchas personas pensarán: «Bueno, primero debes ser políticamente libre. Debes ser económicamente libre antes de que puedas intentar una mayor libertad espiritual». Pero eso es sólo una excusa. Eso solo es un aplazamiento.

El Conocimiento no requiere que seas financieramente seguro o socialmente aceptable o políticamente libre para poder hablar contigo. No tienes que cumplir primero con las expectativas del mundo para cumplir con las expectativas de Dios. De hecho, tendrás que decepcionar muchas de estas expectativas del mundo para tener el coraje y la integridad para responder a lo que Dios ha puesto dentro de ti.

El Conocimiento está aquí para salvarte, pero primero debes querer ser salvado. Debes ver la desesperanza de tu situación. Debes reconocer que tu vida no está realmente viva, que estás actuando mecánicamente, que estás adquiriendo posesiones, estás complaciendo expectativas, pero que tu vida realmente no va a ninguna parte, que tu alma te está llamando, y que tu alma está inquieta.

Porque solo cumplir tu propósito y seguir el Conocimiento puede atender las necesidades reales de tu alma, de forma que las necesidades reales de tu alma puedan ser satisfechas. A tu alma no le importan los placeres, las adquisiciones ni lucir bien en sociedad, ganando aprobación. Estas pueden ser las necesidades de tu débil mente personal, que está asustada y sola, pero no son las necesidades del alma. Esas necesidades son muy diferentes, muy fundamentales, y no cambian. Ya sea que tengas diez o noventa años, la necesidad del alma es la misma.

Tus erráticos deseos, tus sentimientos cambiantes, hoy arriba, mañana abajo, queriendo esto una semana, queriendo aquello la próxima semana. Esas no son las necesidades del alma.

[Tu alma] está llamándote. Necesita su total involucración. Necesita tu atención. Dios busca salvarte, pero primero debes darte cuenta de que necesitas lo que Dios tiene que ofrecer, y Dios necesita llamar tu atención, que está todo el tiempo obsesionada en cualquier parte.

Si tu mente está constantemente ocupada con estimulación, constantemente ocupada con actividades, televisión y multimedia, periódicos, libros, todo lo que te ocupa constantemente desde el momento en que te despiertas hasta el momento en que te acuestas, podrás ver cuan esclavo eres.

No puedes quedarte quieto durante cinco minutos. Tu mente nunca está quieta. Está inquieta. Está ansiosa. Está buscando. Está evitando. Está preocupada por lo que está sucediendo hoy. Está ansiosa por el futuro. Está proyectando culpa y condena. Está atormentada. Está exhausta. ¡Sin poder dormir! ¡Sin poder comer! ¡Sin poder pensar! Tu cuerpo refleja el estado de tu mente. Está estresado. No es saludable. Está desequilibrado.

Antes de que puedas progresar realmente, debes construir una base para la libertad. Debes empezar a ver lo que es libre y lo que no lo es, lo que es realmente la libertad y lo que solo aparenta ser libertad.

No tener responsabilidades, no tener obligaciones, no rendir cuentas; algunas personas piensan que eso es la libertad porque para un esclavo, estar libre de sus ataduras es como ser libre. Pero incluso si pudieran liberarse de todas sus ataduras, seguirían sirviendo a los dictados de su mente, una mente que está condicionada por el mundo, una mente que está asustada y obsesionada, llena de conflicto, ansiedad y deseo.

Mejor ir a la Fuente que tener que aprender por las malas que lo que piensas que es libre no lo es. Lo que crees que es bueno en realidad no es tan bueno. Lo que piensas que sería una vida mejor, bueno, en realidad no es mucho mejor. Te pasas toda la vida intentando descubrir esto cuando podrías haberlo sabido y de hecho dentro de ti lo sabias.

Ahora hablemos del mundo, porque lo que se avecina en el horizonte va a limitar la libertad humana: la libertad política, la libertad económica, la libertad social. Te enfrentas a un mundo en declive, un mundo en el que un número cada vez mayor de personas sacará de un pozo de recursos menguantes.

Las libertades y ventajas que tal vez algunos de vosotros habéis disfrutado pueden no existir en el futuro. La vida se volverá más demandante, más difícil. Las oportunidades serán cada vez menores. La libertad de ser insensato, autoindulgente o caótico, será menor.

Puedes ver esto como una gran pérdida y una agresión, o puedes verlo como una gran oportunidad para finalmente volver a lo que Dios te ha dado, lo cual es lo único que puede hacerte libre. Y lo que Dios te ha dado no es una creencia. No es un sistema de creencias religiosas. No es una ideología. No es una historia del pasado. No es una comprensión metafísica. Cualquiera de estas cosas puede ser o no ser importante para ti, pero lo fundamental que Dios te ha dado es el Conocimiento.

Porque si crees en tu ideología religiosa, si te adhieres a una enseñanza religiosa, si eres inflexible en tus creencias o asunciones, pero estás desconectado del Conocimiento, entonces eres simplemente un esclavo de otras cosas. Sigues en la esclavitud —ahora de tus ideas, que en gran parte no son las tuyas, que te han sido dictadas, en las cuales estás intentando creer— y buscas usar estas cosas para darle a tu vida estabilidad, certeza, confianza y un sentido de propósito y dirección.

Tus circunstancias han cambiado, pero tu condición, tu verdadera condición, no ha cambiado. Sólo el Conocimiento te liberará. Solo el Conocimiento sabe dónde debes estar, adónde debes ir y qué debes hacer.

El Conocimiento puede funcionar dentro de la religión formal o fuera de esta. No está sujeto a ella.

El mundo al que te enfrentas te privará de tus libertades personales porque se hará más difícil. Será más demandante. Las opciones serán menos, pero más esenciales y consecuentes. No puedes estar tonteando frente a las Grandes Olas de cambio que están llegando al mundo.

Entonces, esta es una oportunidad para que tomes en serio tu vida, para reevaluar lo que estás haciendo, lo que estás pensando, lo que estás creyendo, para hacer un verdadero recuento dentro de ti mismo.

¿Realmente estás haciendo lo que viniste a hacer aquí? ¿Estás siendo, en verdad, quien realmente eres, o simplemente estás representando un papel, actuando? ¿Las personas con las que estás realmente te ayudan a encontrar lo que necesitas hacer y realmente amplifican y reconocen quién eres? ¿O son simplemente personas que llenan tu vida de conveniencia, de ventaja, de oportunidades? ¿Puedes quedarte quieto y estar contigo mismo sin juicio, sin condena? ¿O eres inquieto e impulsivo, compulsivo, atormentado, como si alguien te estuviera golpeando con un látigo a cada momento del día?

Tienes que querer la libertad para empezar a encontrar la libertad. Tienes que querer lo que Dios te ha dado, que es una Inteligencia más profunda, para empezar a experimentarla, y dar los Pasos al Conocimiento. Tienes que reconocer que tu intelecto no fue diseñado para comprender cosas más grandes. Esto debe nacer de un reconocimiento más profundo, una verdadera resonancia dentro de ti, una experiencia que quizá has tenido momentáneamente y que necesitas tener ahora con más frecuencia.

Porque el tiempo corre. El río de tu vida está pasando bajo el puente. Tu oportunidad en este mundo no puede darse por sentada y posponerse para otro momento futuro. «Algún día me ocuparé de esto. Algún día me pondré a ello. Algún día haré esas preguntas más profundas. Algún día me ocuparé del Conocimiento».

Así es como piensa un esclavo. Así es como piensa una persona si tiene miedo de enfrentarse a algo dentro de sí misma. Eso es lo que piensan las personas cuando tienen miedo de cuestionar su condicionamiento social, su condicionamiento psicológico. Tienen miedo de renunciar a sus pequeños placeres y ventajas para preocuparse por una cuestión más profunda que es mucho más fundamental. Ellas temen decepcionar a otras personas cuya aprobación creen que necesitan, ya sean sus padres, su esposo, su esposa o sus hijos.

La necesidad del alma está creciendo. Cada momento que pasa desatendida, sin reconocimiento, sin apoyo, se vuelve más fuerte. Por eso, después de una vida de placeres e indulgencias, estás tan vacío. Porque la necesidad más profunda, que fue la fuente de todas tus necesidades, nunca ha sido reconocida ni realmente atendida.

Si tienes todas las cosas que piensas que quieres, tu vida puede ser más cómoda, pero la necesidad del alma será más desesperada. El tiempo habrá pasado. Estás envejeciendo ahora: menos capaz de cambiar, menos capaz de redirigir tu vida, menos capaz de cuestionar el montaje de años de condicionamiento social, menos dispuesto a enfrentar el hecho de que has desperdiciado gran parte de tu vida en cosas de poco o ningún valor.

Solo existe una verdadera libertad y es encontrar tu propósito y cumplirlo. Eso satisface la necesidad de tu alma. Eso es lo que crea una base para la verdadera integridad dentro de ti. Eso es lo que le da satisfacción y dirección a tu vida. Eso es lo que te permite estar realmente bien contigo mismo, y como resultado de estar bien contigo mismo, ser capaz saber con quién estar y cómo estar con ellos, reconocer a aquellos que realmente pueden ayudarte en contraste con aquellos que solo pueden menoscabarte, independientemente de su apariencia.

Tu mayor libertad no es simplemente tener una relación o conseguir un mejor trabajo o aumentar tus ingresos. Porque si no sabes de qué trata tu vida, entonces todas estas cosas simplemente agregan más carga sobre tus hombros. Ahora estás trabajando mucho más, cargando todas estas cosas pendiente arriba.

Ahora tienes adquisiciones. Debes cuidarlas. Debes servirlas. Debe mantenerlas. Pero si no puedes escuchar el Conocimiento dentro de ti mismo; si no puedes comprender tu propia inquietud, tu propio nerviosismo, tu propia impaciencia, tu propia frustración; si no puedes ver que todo esto proviene de la necesidad del alma dentro de ti; entonces tus logros, tu riqueza y tus avances solo se han sumado a tu carga, a tu situación. Y no eres libre.

Así que, lo que la libertad es, no es siquiera lo que tú piensas. No es ser irresponsable. No es estar despreocupado todo el día. No es jugar como un niño en un parque infantil. Es estar bien con tu vida. Es estar conectado con lo que tienes que hacer estando aquí. Es emprender ese viaje, ese viaje a la montaña. Es estar con las personas correctas para el propósito correcto. Es estar en el lugar correcto para el propósito correcto.

Actualmente, la mayoría de las personas no están con las personas correctas o en el lugar correcto. Por eso ellas no están sincronizadas consigo mismas. Porque dónde tú estás en la vida, tanto física como psicológicamente, es muy importante en términos de determinar si esta libertad más profunda se puede o no experimentar.

El Conocimiento puede corregir todo esto para ti, porque esto puede parecer increíblemente confuso pero el Conocimiento conoce el camino. El Conocimiento corrige todo llevándote en tu verdadera dirección, comprometiéndote con tu verdadero propósito porque no está interesado en nada más. De por sí, es libre del mundo. De por sí, no está sometido por el mundo.

Siguiéndolo, te vuelves más libre. Te vuelves más [suelto]. Entonces, cuando asumas responsabilidades, cuando hagas compromisos, cuando establezcas obligaciones, podrás llevar ese peso y este no será una traición a tu verdadera naturaleza o propósito.

Sí, trabajarás. Quizá trabajarás más duro de lo que nunca has trabajado, pero habrá rectitud en tu trabajo. Este aún puede ser muy difícil y desafiante, pero habrá una rectitud que nunca había existido antes.

Aquí debes entender que no buscas una relación ni un trabajo ni un puesto en la sociedad. Debes buscar el Conocimiento. Tomas los Pasos al Conocimiento. No usas simplemente el Conocimiento para obtener lo que quieres porque entonces estás intentando usar el Conocimiento para servir a las obsesiones de la mente.

Aquí realmente no estás siguiendo. Estás intentando controlar. Estás intentando dirigir. Todos los estudiantes principiantes del Conocimiento intentan hacer eso hasta cierto punto. Quieren usar el Conocimiento para conseguir lo que quieren. Pero el Conocimiento tiene su propia dirección, la dirección dada por Dios. Es la respuesta de Dios a tu vida.

¿Cómo vas a arreglar tu vida? ¿Cómo vas a enderezarte a ti mismo? ¿Cómo vas a encontrar tu verdadera dirección? ¿Cómo vas a encontrar a esos individuos que realmente harán una diferencia en tu vida? ¿Cómo encontrarás el lugar adecuado para vivir, el tipo de trabajo adecuado? Esta es la respuesta de Dios a todas esas preguntas. Pero para recibir esta respuesta, debes entregarte a este. Debes seguirlo paso a paso.

Tu fe en este será muy parcial al principio y crecerá con el tiempo. Porque ahora estás aprendiendo a servir a una nueva autoridad, no a la autoridad del mundo, no a la autoridad de los valores del mundo, no a la autoridad de lo que el mundo te dice que debes ser, que podrías ser o que quieres ser. Estás sirviendo a una autoridad que es la experta. Puedes hacerlo como parte de una práctica y organización religiosa o fuera de esta. Es fundamentalmente espiritual.

Primero, debes ser descargado. La primera etapa para aprender a ser libre es liberarse de la carga. No se trata de regalar todas tus posesiones y volverte un asceta. No va de huir y vivir aislado en alguna parte. Se trata de despojarse de las cargas de la mente y, hasta cierto punto, de tus cargas físicas, tus cargas circunstanciales.

Porque en ausencia del Conocimiento, las personas llenan su vida con cosas, obligaciones, personas y responsabilidades hasta que están completamente lastradas. Algunas de estas cosas tienen que ser  liberadas para darte suficiente libertad, suficiente tiempo, suficiente oportunidad para considerar a dónde necesitas ir realmente.

El primer propósito de Dios aquí es descargarte, no darte lo que tú quieres. Ni siquiera sabes lo que quieres. Lo que tú quieres es lo que el mundo te ha dicho que quieres. ¿Estar seguro, cómodo y feliz? Bueno, ¿es eso todo lo que quieres?

Quieres una relación. ¿Qué vas a hacer con una relación? Ni siquiera sabes a dónde está yendo tu vida. ¿Cómo vas a saber con quién estar? ¿Cómo elegirás a la persona adecuada, quien está realmente destinada a ir a donde tu vida está destinada a ir?

En vez de ello, elegirás una cara bonita, una personalidad encantadora o un conjunto de ventajas económicas. Y tu carga simplemente aumentará. Y tu miedo al Conocimiento aumentará porque ahora debes proteger las cosas con las que te has comprometido. Y tendrás miedo de cuestionar ese compromiso, miedo de desafiar tu esclavitud, miedo de reconsiderar a dónde vas y qué estás haciendo.

Es por eso que, por lo general, solo en momentos de gran desilusión o pérdida personal, las personas realmente se liberarán de sus obsesiones lo suficiente como para reconsiderar realmente lo que ellas están haciendo. Esta es una gran oportunidad. Todas quieren evitar estas circunstancias, pero estas encierran una gran oportunidad.

Como hemos dicho, el Conocimiento dentro de ti no será persuadido por ninguna cosa. Es libre. Es libre de ser lo que realmente es, sin intentar ser otra cosa.

Para tener esta libertad, que es incomparable y no se puede comparar con nada que el mundo pueda ofrecerte, debes dar los Pasos al Conocimiento. Porque el Conocimiento es la forma que tiene Dios de llevarte a allí.

No puedes engañar al Conocimiento. No finge. No tiene conflicto dentro de sí mismo; por lo tanto, no puede ser engañado. Es absolutamente seguro. Simplemente está esperando a rescatar a la parte de ti que está perdida en el mundo.

En el fondo, tu libertad no es realmente librarte de cosas. Es una libertad para algo. Al principio, la libertad consiste en liberarse de la carga. Es tratar de liberarse de las cosas, tratar de alejarse de circunstancias,  sentimientos y adicciones; todas las cosas que están bloqueando tu vida. Pero, finalmente, la libertad es para algo, pues tú estás aquí para algo. Tienes que estar libre de cosas para encontrar la libertad para cosas.

Tienes que romper. La mayor parte de esta ruptura será interna, porque si solo cambias tus circunstancias y, sin embargo, eres movido por las mismas ideas, las mismas compulsiones, simplemente recrearás tu situación en otro lugar. Serás la misma persona infeliz y frustrada en un conjunto diferente de circunstancias. Tu situación realmente no ha cambiado.

Fuiste enviado al mundo para comprometerte con ciertos individuos para llevar a cabo cierto tipo de contribución que se necesita en el mundo. Esta contribución no es grandiosa. No vas a salvar el planeta. No vas a ser una persona famosa que será muy respetada y reconocida.

Tu servicio será probablemente bajo circunstancias muy mundanas. Tal vez haya poco o ningún reconocimiento para ti, pero para el Conocimiento, esto no importa; para tu alma, no importa. Para el Conocimiento, no importa. Para tu alma, no importa.

El Conocimiento está aquí para restablecer, —en tu conciencia y en tu vida— el propósito que te ha traído aquí. Eso es la libertad. Esa es la libertad para ser quien tú eres y lo que eres, para hacer lo que tú viniste a hacer aquí y encontrar a esas otras personas que serán de importancia crítica para permitirte encontrar y lograr lo que viniste a hacer aquí.

Para aquellos que te enviaron al mundo, esa es la única libertad que realmente importa al final. Esto no quiere decir que la libertad política, la libertad social y la libertad económica no sean importantes, pues todas contribuyen y pueden contribuir al bienestar de las personas, y son considerablemente necesitadas en muchos lugares.

Pero Nosotros estamos hablando de la mayor libertad que puede permitirte servir a las personas de esa forma: para construir oportunidades y bienestar para las personas y para otras formas de vida en el mundo; para ayudar a restaurar el mundo; para estabilizar la condición del mundo, poner fin a la destrucción, poner fin a la guerra, poner fin al conflicto; para aprender a utilizar los recursos de manera más equitativa y sostenible. Tantas grandes necesidades en el mundo.

El Conocimiento te llevará a satisfacer una o dos de estas necesidades específicamente. Y no irás solo. Pero primero debes hacer la gran transición.

Para construir una nueva vida, tienes que dejar una vida anterior. Para ganar una conciencia más grande, tienes que dejar una vieja conciencia. No puedes poner una nueva vida encima de la vida anterior. No puedes tener una nueva comprensión o experiencia de la vida construida sobre una antigua comprensión y experiencia.

Tienes que romper con una para encontrar la otra. Y esta ruptura es muy natural. Es lo que tu alma anhela. Tu mente puede querer creer y tratar de afianzarse en sus creencias. Pero tu alma quiere liberarse. Es una prisionera.

La felicidad real, la realización real, la relación verdadera, el logro genuino, la satisfacción real en la vida: todos estos nacen de hacer lo que viniste a hacer aquí, de ser lo que fuiste enviado a ser aquí. Y solo el Conocimiento dentro de ti sabe qué es eso, qué significa y cómo se puede lograr en las circunstancias cambiantes de tu vida.

Ya sabes cosas que necesitas dejar atrás o apartar, y sabes que necesitas cosas que no tienes que son fundamentales para ti. La necesidad del alma ya está impresionándose en ti. Ya estás empezando a ver la superficialidad de las actividades de la gente, la debilidad de sus relaciones y el vacío de sus logros porque el Conocimiento ya te ha hablado de estas cosas a través de tu experiencia.

Permite que esto sea una señal de que una mayor libertad está esperándote, que existe una mayor necesidad en tu vida, que un mundo de creciente dificultad representa una oportunidad y no simplemente una calamidad. Es una oportunidad y una incitación para que encuentres el Conocimiento y sigas al Conocimiento.

Deja que los tiempos difíciles y la creciente tormenta en el mundo te digan esto. Acepta el Nuevo Mensaje de Dios que ha sido enviado al mundo para la protección y el avance de la humanidad, permite que te sirva enseñándote los Pasos al Conocimiento, porque estos son claros e incorruptos. No han sido contaminados por la historia ni la cultura, la política ni el gobierno. No han sido dominados por individuos egoístas y ambiciosos. Es un camino puro que puedes escoger.

Acepta que el Nuevo Mensaje de Dios te revele por qué estás en el mundo en este momento, hacia dónde se dirige el mundo y qué requerirá de ti. Acepta que te muestre la gran revelación del umbral de la humanidad y, fundamentalmente, responde al llamado del Conocimiento.

Porque sólo el Conocimiento sabe. La mente piensa y el Conocimiento sabe. El Conocimiento es tu don. Es un regalo para recibir y un regalo para dar. Es la gran dotación de Dios para ti, quien debe encontrar ahora su camino en el mundo.