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Como le fue revelado a
Marshall Vian Summers
el 3 de diciembre de 2009
en Ciudad de Ho Chi Minh (Saigón), Vietnam

Texto original: The Still Mind

Escucha el audio original aquí (en inglés):

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Más información sobre este texto


Lo que estás leyendo en este texto es la transcripción de la voz original de la Asamblea Angélica hablando a través del Mensajero Marshall Vian Summers.

Aquí, la comunicación original de Dios, que existe más allá de las palabras, es traducida al lenguaje y el entendimiento humanos por la Asamblea Angélica que supervisa el mundo. La Asamblea después entrega el Mensaje de Dios a través del Mensajero, tras lo cual es transcrito y puesto a tu disposición y a disposición de todos.

En este extraordinario proceso, la Voz de la Revelación está hablando de nuevo. La Palabra y el Sonido están en el mundo. Que puedas ser el receptor de este regalo de Revelación y puedas estar abierto a recibir su Mensaje único para ti y para tu vida.




Nota a los lectores:
Esta traducción fue provista a la
Society por estudiantes del Nuevo Mensaje que se han ofrecido voluntariamente a traducir el texto original en inglés. La publicamos en esta forma inicial para que todo el mundo tenga una oportunidad de interactuar con una porción del Nuevo Mensaje en un su propio idioma.

La mente es un maravilloso vehículo de expresión, una herramienta de comunicación, que te permite estar en el mundo para comunicarte con otros que están aquí. El poder de la mente sólo es conocido por unos pocos, porque la mayoría de las personas no han descubierto realmente su importancia y sus mayores capacidades, sus grandes facultades.

Las personas comienzan su estudio de la Enseñanza del Nuevo Mensaje muy oprimidas por sus propias mentes, muy en la posición de ser víctimas de lo que ellas piensan y sienten, con muy poco control sobre lo que piensan y sienten. Es como si la mente las hubiera gobernado, como un maestro severo, durante todos sus años.

Como resultado, la mayoría de las personas tienen miedo de sus mentes. Es por eso que las personas no quieren admitir los errores. No quieren ver cómo han desperdiciado su tiempo y energía porque ellas temen su personal retribución contra sí mismas. Tienen miedo de cómo se sentirían consigo mismas.

Ese es un problema real que impide que las personas evalúen realmente su propia vida y experiencia desde una perspectiva más objetiva porque tienen mucho miedo de enfrentar el hecho de que han usado inapropiadamente gran parte de su tiempo, de su energía y de sus recursos. Cómo ellas tienen miedo de sus mentes, temen lo que pensarían de sí mismas y su propio repudio, crítica y negación de sí mismas. Es un grave problema que impide que las personas entiendan cómo llegaron a donde están hoy, y que comprendan el camino que han recorrido hasta ahora con objetividad y valentía, para ver realmente cuáles son sus puntos fuertes y dónde son vulnerables en este momento.

Entonces, en el estudio de Pasos al Conocimiento, que es el Libro de Prácticas del Nuevo Mensaje, aprendes cómo aquietar la mente para que puedas experimentar el mayor poder del Conocimiento que existe debajo y alrededor de ella. Porque tú naciste con dos mentes. La superficie de tu mente es la mente mundana, condicionada por tu experiencia pasada, por todas las influencias en tu vida y tus respuestas a estas, y por las decisiones que has tomado a lo largo del camino —tanto consciente como inconscientemente— relativas a cómo vas a participar en el mundo, y cómo te vas a relacionar con los demás.

A un nivel más profundo, existe una Mente mayor, la Mente que Dios ha puesto ahí, y con ella una conciencia más profunda que sabe lo que es correcto y lo que no, lo que es verdad y lo que no lo es, y lo que es correcto para ti y lo que no lo es.

Pero las personas viven en la superficie, como si estuvieran flotando en un bote en el océano. Quizá ellas hayan adquirido una comprensión del viento y de las olas, pero no saben nada del océano bajo ellas, de la gran vida que contiene, ni de las fuerzas que mueven ese océano, moviendo las aguas del mundo.

La mente que debe estar quieta es la mente superficial porque eso te permite experimentar lo que existe debajo y más allá de ella. Al desarrollar esta habilidad para aquietar la mente, desarrollas autoridad sobre la mente. En cierto sentido, tu mente superficial personal está buscando un maestro, y si no encuentra ningún maestro, asumirá ese rol por sí misma. Pero no fue diseñada para ser un maestro, y no es magistral; no tiene la cualidad de la maestría. Está destinada a ser una herramienta, un medio, un sirviente para un poder mayor.

A menos que el Conocimiento dentro de ti, la Inteligencia más profunda dentro de ti, asuma poder ese mayor como un acto consciente de tu parte, la mente seguirá siendo caótica. Será creativa, pero no de una manera beneficiosa. Será repetitiva, reforzando sus antiguas creencias e ideas, reforzando sus miedos, sus fobias y su comportamiento disfuncional. El mundo que te rodea te muestra los resultados de eso y la evidencia de eso, dondequiera que mires.

Entonces, desarrollar una mente quieta te permite obtener control sobre tu mente para que puedas dirigir sus grandes facultades, para que puedas usar la mente para comunicarte, para entender y para comprender las cosas en el mundo. Porque tu Espíritu no entiende los mecanismos del mundo, sólo sabe cuál es la verdad. Entonces necesitas el intelecto para navegar este mundo con éxito, para comprender sus complicaciones, para comprender sus enigmas y sus contradicciones.

Porque el mundo más allá de tus sentidos no es ordenado, es caótico. Está gobernado por las fuerzas de la naturaleza —fuerzas geológicas y atmosféricas, fuerzas biológicas— pero es muy caótico. Las personas intentan encontrar orden y equilibrio allí, pero luego la vida altera su equilibrio. Ellas se enfrentan a percances o desgracias, y toda su noción de orden y equilibrio se ve trastocada.

Si la mente está para servirte, tú debes obtener cierto control sobre ella. Y la mejor manera de hacer esto es aprender a aquietar la mente para que puedas experimentar la gran Inteligencia que hay más allá de ella.

Una mente quieta es una mente perceptiva. Es a través de la mente que puedes ver y oír lo que otras personas no pueden ver ni oír. Puedes sentir y discernir lo que otras no pueden o no sentirán ni discernirán.

Esto, por supuesto, te da innumerables ventajas prácticas en la vida. Pero lo que es más importante, te permite discernir una dirección real para tu vida y tener la fuerza y ​​el discernimiento para ver cuán vulnerable eres al error y a esas fuerzas de persuasión a tu alrededor y dentro de ti que te llevarían al error y que te dañarían como resultado.

La mente no quiere estar quieta porque tiene miedo. Debido a que las personas tienen miedo de sus mentes, ellas no quieren quedarse quietas porque temen lo que puedan sentir. Ellas pueden sentir la verdadera condición de su vida. Pueden sentir su vacío, su anhelo y su disgusto con muchas cosas que afirman que les dan la felicidad.

Así que tú debes tener coraje para hacerlo porque sentirás la condición de tu vida, sentirás la calidad de tus relaciones y si realmente estas son apropiadas para ti. Sentirás tu estado mental, el estado real de tus emociones, el estado de tu cuerpo y de tu salud.

Las personas corren todo el tiempo, sobreestimuladas, sobreexcitadas, impulsadas, y entonces no sienten estas cosas. La música siempre está sonando. Ellas siempre están ocupadas. Siempre están hablando. Siempre están moviéndose, temerosas de quedarse quietas, temerosas de estar con su propia experiencia real.

Cuan servil es esa vida, como si estuvieras bajo un tormento constante dentro de ti mismo, impulsado a huir de ti mismo, siendo un extraño para ti mismo. En esta condición, no importa cuáles sean tus circunstancias o tus aparentes ventajas o desventajas en la sociedad, rico o pobre, eres realmente un esclavo de otras fuerzas.

Es por eso que aquietar la mente te da paz y un respiro de tu propio tormento. Como resultado, a medida que comienzas a acercarte a esto, buscas más quietud en tu entorno. Buscas más profundidad en tus conversaciones y comunicación con los demás. Buscas lo que es genuino, profundo y significativo, y te encuentras cada vez más insatisfecho con lo superficial y lo trivial.

Y descubres que incluso tus amigos no te conocen en absoluto. Ellos, tal vez, sólo entienden tus ideas o tu comportamiento, pero en realidad quizás no tengan un sentido de tu vida interior o de tu verdadera naturaleza.

Aquí se cuestionan muchas cosas: el valor de tu trabajo, el valor de tu salud, el significado de tus relaciones con los demás. Esto te lleva a la pregunta de si realmente estás viviendo la vida que estabas destinado a vivir. Y la respuesta es real y fundamental. Si haces esta pregunta puedes sentir la respuesta, incluso de inmediato, porque eso siempre está presente en tu experiencia.

Entonces surge la pregunta: «¿Cómo aquietas la mente?». Te enfocas en algo dentro o más allá de ella. Te sientas en silencio con los ojos cerrados o ligeramente abiertos. Tienes una actitud pasiva, lo que significa que no estás tratando de obtener nada ni hacer que algo suceda dentro de ti. Te sientas cómodamente. En Pasos al Conocimiento, te enseña a decir Na Rahn, o simplemente Rahn, como parte de tu práctica para darle a tu mente algo en lo que concentrarse, un contrapunto a tu pensamiento errante y a tus constantes divagaciones e imaginaciones.

Puedes escuchar el ajetreo del mundo. Son muy pocos los que pueden estar quietos, los que pueden ser claros, los que pueden discernir. Las mentes están demasiado ocupadas, moviéndose demasiado rápido, pensando, pero sin realmente pensar.

Entonces, cuando practicas lo haces enfocándote en algo y permites que tu mente se asiente. Si mantienes tu enfoque en un sonido o en una palabra o incluso en un objeto que miras pasivamente, tu mente comenzará a asentarse y comenzarás a sentir cosas más profundas en tu experiencia.

Puedes practicar esto incluso cuando estás en el mundo, cuando estás esperando algo, cuando tienes un momento para estar quieto. Puedes aquietar la mente y simplemente escuchar: escuchar dentro y escuchar fuera, sin ningún juicio ni interpretación. Esto conduce a la experiencia de la mente quieta.

En realidad, hay mucho tiempo en tu día donde podrías practicar esto, tiempo que ahora se desperdicia en pensamientos errantes, en imaginaciones vagas, en escenarios aterradores con los que sueñas. Hay mucho tiempo y enfoque desperdiciado que podría incorporarse a esta práctica.

Verás que necesitas un lugar tranquilo para practicar cuando estás en meditación. Si estás en el mundo, necesitas tiempo para tener esta experiencia y desarrollar estas habilidades. Porque no tienes una mente quieta simplemente porque la quieras. Tienes que desarrollar las habilidades para lograrla y mantenerla. Uno de los grandes beneficios de esto es que puedes aquietar tu mente cuando realmente necesitas prestar atención a algo.

Siempre que estés con alguien en una conversación, es muy importante aquietar tu mente para que puedas oír lo que realmente están comunicando, y también puedes escuchar lo que tú estás comunicando para ver si es lo que realmente necesitas decir y hacer en ese momento. Estás escuchando dentro y escuchando fuera al mismo tiempo. ¿De verdad estás diciendo algo que es significativo? ¿Estás realmente expresando lo que tú quieres expresar? ¿Realmente necesitas decir algo?

Toda esa charla constante que hacen las personas es una inmensa pérdida de tiempo y energía. Se están perdiendo todo. Incluso si piensan que están siendo inteligentes y socialmente aceptables, se están perdiendo mucho. Podrían estar hablando consigo mismas. Podrían estar hablando más bien con un árbol, con una pared o con una piedra.

Cuando aquietas tu mente, puedes escuchar y sentir la condición real de las personas. Ves más allá del encanto, ves más allá de la apariencia, ves más allá del comportamiento social, ves lo incómodas que son realmente las personas, y ves cuán  inseguras son en realidad. Incluso si fingen ser poderosas y dominantes, ves cuán motivadas están en realidad por el miedo. Empiezas a ver cosas que nunca habías visto antes. Las personas poderosas ya no se ven tan poderosas. Y tú buscas cualidades más profundas en todas las personas que conoces.

Debido a que quieres experimentar este poder de discernimiento, quieres que tu mente esté quieta para que no obstruya tu discernimiento, para que no interfiera con aquello en lo que estás enfocado. Buscas tranquilidad en casa porque necesitas tiempo para escuchar.

Entonces ves la importancia de ser consciente de dónde estás, de lo que estás haciendo y de lo que estás experimentando, una conciencia que no tendrías de otra manera. Simplemente pasarías el día en una especie de estado de conciencia suspendida, sin saber realmente dónde estás, ni qué estás haciendo, ni lo que sucede a tu alrededor con profundidad alguna.

Las conversaciones son largas y sin sentido. Tus interacciones con las personas son frustrantes y superficiales. E incluso si alguien está contigo, ¿está realmente contigo?

Esto requiere verdadero coraje, por supuesto, porque debes estar dispuesto a enfrentar lo que sea que esté ahí, la verdad de lo que sea que esté ahí. Y la verdad no es una idea, ni un concepto, ni una teoría. Es simplemente lo que esté ahí. Ahora estás comenzando a experimentar el Conocimiento, que es la experiencia de la realidad, una realidad en todos los niveles, en la superficie y en lo más profundo. Pero para experimentar esto, debes pasar mucho tiempo mirando sin pensar demasiado, con una mente quieta.

La mente es una ventana o una pared. Para ver a través de ella, debe ser silenciosa y transparente. De lo contrario, es como si viveras en una concha; temeroso de ella, impulsado por ella, abrumado por ella, intimidado por ella.

La otra parte del problema aquí es que, en el transcurso de la vida, las personas han recogido mucha contaminación del mundo que las rodea: de los medios, de las películas, de las historias y de las experiencias de la vida real. Hay tanta contaminación, tanta ira, tanta tragedia, tanta violencia, tanta degradación. Las personas están contaminadas. Internamente están contaminadas; su mente está repleta de cosas tóxicas.

Entonces, cuando comienzas tu meditación, comienzas a sentir estas cosas tóxicas, y eso es realmente difícil de enfrentar, porque descubres que lo que está en tu mente puede ser terrible, aterrador. Y también encuentras que tienes imágenes de películas que viste hace años, imágenes que te persiguen y que te hacen sentir miedo o enojo. Encuentras que falta resolución con personas del pasado. Encuentras que tienes resentimientos hacia ciertas personas, incluso resentimientos hacia personas que conociste hace mucho tiempo, como tus padres u otros miembros de la familia. Todo eso es contaminación en la mente.

Así que, para que la mente sea una ventana y no una pared, debe limpiarse y despejarse. Entonces, a medida que estas cosas entran en tu conciencia, dices: «Libero esto ahora, porque ya no tiene sentido para mí», y experimentas dejarlo ir, enviándolo por un largo río hasta que se pierde de vista.

A veces, debes tomar medidas para resolver estas cosas: comunicándote con personas con las que te has resentido, o tomando algún otro tipo de resolución que te ayude en este asunto. Pero gran parte de esta contaminación es simplemente una imagen de la vida, imagen que tu cultura y los medios han puesto en tu mente, contaminándola.

A medida que practicas la quietud, estas cosas tienen cada vez menos atractivo y menos control sobre ti. Incluso tus mayores miedos o fobias comienzan a perder su poder sobre ti a medida que continúas tu práctica en quietud y observación.

Se requiere cierto tiempo para limpiar la contaminación de tu mente. Y tú ves lo importante que es controlar lo que viene a tu mente, mucho más de lo que lo has hecho en el pasado. No querrás ver películas ahora, a menos que sean realmente esenciales para tu conciencia. Debes tener mucho cuidado con lo que aceptas en tu mente, a lo que te expones y [ver] si ello es realmente significativo y necesario o no.

Debes tener mucho cuidado con lo que te dices a ti mismo, ya que tanto la honestidad como la deshonestidad comienzan con lo que te dices a ti mismo. Escucha lo que te dices a ti mismo y mira si es realmente cierto o si es simplemente un hábito o una parte de tu condicionamiento. Escucha lo que le dices a otras personas para ver si es realmente cierto: «¿Realmente estoy diciendo la verdad o solo estoy diciendo algo por alguna otra razón?»

Escucha. Mira. Toma conciencia de lo que dices, de lo que piensas, de lo que te dices a ti mismo, y de lo que los demás se dicen a ellos mismos. Verás la naturaleza del verdadero autoengaño. Y de nuevo verás cuán necesario es esto para ti para encontrar la libertad de eso, y para limpiar tu mente y tu vida de aquellas cosas que no le pertenecen, que la están corrompiendo y contaminando.

Aquí puedes experimentar un estado mental que no es ni esperanzador ni temeroso. No es un estado de ánimo que este enojado. No es un estado de ánimo que este poseído. No es un estado mental impulsado por deseos, necesidades y ansiedades.

Es notablemente observador. Está completamente presente. Está comprometido con la vida porque está presente en la vida. Es cuidadoso y perspicaz, pero no está a la defensiva. Busca lo que es significativo y deja pasar todo lo demás. Aquí tú no necesitas estar disgustado con el mundo, ni disgustado con la gente, ni disgustado con nada, porque estás buscando lo que es real y verdadero.

Es como buscar la fruta en el árbol. El fruto es sólo una parte muy pequeña del árbol, pero tú estás buscando eso. Estás buscando sabiduría en los demás. Estás buscando inspiración en los demás. Estás buscando lo que es verdadero en los demás, y lo que es realmente verdadero en lo que están comunicando. Deseas experimentar y ver su condición real y no dejarte influir o hipnotizar por la forma en que se presentan a sí mismos.

No querrás dejarte engañar por la belleza, la riqueza o el encanto, porque son engañosos y destructivos para ti si no puedes ver a través de ellos. No quieres que te engañen, no quieres que te obsesionen, no quieres que te abrumen, y entonces ejerces el poder de ver, lo cual requiere que tengas una mente quieta.

Algunas veces, cuando tú practicas, la mente simplemente no se asienta, y ​​si ese es el caso, simplemente comienza a pensar en otra cosa. Contempla algo que sea importante para ti. Piensa en parte de la enseñanza del Nuevo Mensaje. Piensa en la sabiduría de tus decisiones con respecto a lo que planeas hacer y lo que ya has elegido.

Empleas la mente para considerar algo significativo y valioso, en lugar de ser una víctima indefensa de donde sea que esta quiera ir. Entonces, si la mente no se asienta en tu meditación, usas la mente para la contemplación. Verás, aquí estás ejerciendo autoridad. En cualquier caso, estás ejerciendo autoridad. Y estás haciendo algo muy útil, beneficioso y productivo.

Si hay traumas en tu vida que deban resolverse, es posible que necesites ayuda profesional. Pero, en última instancia, debes liberarte de las cosas que te obsesionan y debes ganar autoridad sobre tu mente para hacerlo. Si no hay autoridad, entonces solo puedes esperar y desear, y esperar y desear no son lo suficientemente fuertes para superar años de pensamiento y comportamiento habituales.

Debes ser el capitán de tu barco. Tus pensamientos son tu tripulación. Tu cuerpo es tu embarcación. No puedes ser esclavo de tu tripulación. No puedes permitir que ocurra un motín. Aquí ejerces autoridad sobre la mente y sobre el cuerpo porque se te han dado como parte de tu responsabilidad.

Con una mente quieta, puedes comenzar a escuchar las voces de tus Maestros los cuales te hablan de vez en cuando. Estás escuchando orientación incluso mientras estás haciendo cosas. Ellos están enviando pensamientos a tu mente. Si tu mente está clara y si estás presente y consciente, puedes escuchar eso, sentirlo y actuar en consecuencia, los cuales son tan necesarios para tomar decisiones sabias en el momento.

Aquí comienzas a sentir y a experimentar señales dentro de ti mismo y señales dentro del mundo, diciéndote lo que necesitas saber, advirtiéndote, aconsejándote. Haces eso sin fantasía, sin preferencia y sin miedo. Simplemente sientes cómo deben ir las cosas, y qué hacer y qué no hacer en ciertas situaciones.

Todo lo que Nosotros presentamos aquí representa un conjunto de habilidades que deben ser cultivadas con el tiempo. No puedes simplemente desearlas y hacer que se vuelvan realmente funcionales en tu vida. Tienes que construir las habilidades. Tienes que rediseñar la mente, redirigir la mente, aprender cómo responder de manera diferente al mundo, y aprender dónde buscar guía y consejo dentro de ti mismo.

En realidad, todo eso implica una evaluación profunda de tu vida interior —tus pensamientos, tus sentimientos, tus metas, tus deseos, tus miedos y tus restricciones— y de tu vida exterior —dónde vives, cómo vives, con quién estás, qué estás haciendo y qué necesitas hacer que no estás haciendo.

Todo esto sucede con el tiempo porque estás aprendiendo a aquietar tu mente y a estar con tu experiencia más profunda. Es algo formidable que emprender, y por eso se han dado los Pasos al Conocimiento, y por eso existen muchos Pasos y no solo unos pocos, pues estás haciendo un viaje de un estado mental a otro.

Estás aprendiendo a cambiar tu autoridad desde tu condicionamiento social y tus hábitos temerosos, hacia el poder y la presencia del Conocimiento dentro de ti. Estás cambiando tu discernimiento de otros, desde las cosas superficiales a las cosas que son realmente significativas y consecuentes.

[Estas son importantes.] En cada decisión que tomes, eso es lo que fundamenta esa decisión, y es donde buscas consejo y es lo que influye en tu pensamiento y en tus acciones.

Haces este viaje, y es grandioso. No experimentarás un gran éxito en un día, una semana o un mes, pero te moverás en una dirección positiva. Tu énfasis en la vida comenzará a cambiar, tu experiencia de la vida comenzará a cambiar y comenzarás a experimentar lo que siempre has estado experimentando, pero que antes no podías reconocer.

La mente quieta está en el centro de este estudio y de esta gran educación en El Camino del Conocimiento. No hay nada más importante que puedas hacer en este momento, y cualquier otra cosa que sea importante debe tener esto como base para que sea realmente efectiva. Entonces comenzarás a sentir lo que debes hacer, y encontrarás la fuerza para hacer esas cosas que antes parecía que no podías hacer. Y encontrarás la claridad para escapar de la ambivalencia y la confusión.

Porque verás lo que es realmente cierto y lo que no lo es, a través de tu propia experiencia interior y a través de la expresión genuina de los demás. Finalmente sentirás que tienes poder y dirección en tu vida. Con el tiempo, esto te devolverá la confianza en ti mismo, el sentido del valor de tu vida y la comprensión de que estás aquí por un propósito mayor, un propósito superior que espera a ser descubierto.

Permite que este sea tu entendimiento.